Agamenón y su porquero
Juan Antonio, 69, Ribadeo
A “Agamenón” acude “el porquero”. Convenida la cantidad, el sabio instruye al discípulo en el arte de orientar las fantasías del demos. “Porquero” y asamblea, en la convicción de que la comunidad es la “medida de todas las cosas”, "queman las obras” del anciano; porque su “creencia” no coincide con “la de la polis”.
El sofista acude al “porquero”. Éste, con conciencia laxa acerca del bien, le vende su barca en mal estado. Anegada ésta, y sólo en su soledad, la del hombre que afronta “la hora”, el sabio centra mientes en su tragedia, advenida del relativismo profesado.
El sofista acude al “porquero”. Éste, con conciencia laxa acerca del bien, le vende su barca en mal estado. Anegada ésta, y sólo en su soledad, la del hombre que afronta “la hora”, el sabio centra mientes en su tragedia, advenida del relativismo profesado.