Declan Rice
Luís, 21, Madrid
Cojo el balón. Lo clavo en el suelo. Mis compañeros me dicen: “¡Tú puedes! Sería la segunda vez”. No estoy nervioso, sé lo que tengo que hacer. Es mi destino. Debo hacerlo por mi equipo. Respiro concentrado. Miro el reloj, aún queda media hora. Justo antes del pitido del árbitro, me entran las dudas. ¿Debería pasarla? ¿A quién? ¿Chuto? ¿Pero acaso no estoy muy lejos? Miro a mi capitán que me sonríe tranquilo. Las dudas se van de mi cabeza. El árbitro pita. Me acerco lentamente al balón, contando mis pasos. Uno, dos, tres pasos. Chuto.