Mareas
Tomás, 56, Los Realejos
Hugo tiene nueve años y un universo cambiante dentro de la cabeza. Hay días en que despierta ligero, como si pudiera correr más rápido que el viento, hablar sin parar, inventar diez juegos antes del desayuno. Otros días el mundo pesa demasiado y hasta atarse los zapatos parece una montaña. Su mente es como el mar: a veces tormenta, a veces calma. En terapia dibuja olas de colores y aprende a nombrarlas. Cuando llega una grande, respira y espera. Poco a poco descubre algo importante: las olas pasan, y él sigue ahí, de pie en la orilla, mirando el horizonte.