El problema de que nada cambie
Chris Bell, 28, Avilés
Dejar atrás el lugar que te ha visto crecer, despedirte de tus padres con lágrimas en los ojos y un par de tápers en cada mano, afrontar por primera vez una factura y comenzar a regar a diario una planta para que no fallezca.
Independizarse da miedo, pero lo terrorífico es ver pasar tu juventud sin un hogar propio. Seguir habitando el mismo dormitorio lleno de pósters de adolescente cuando has cumplido con todo lo que se esperaba de ti, y no tener ni siquiera a tu nombre un cáctus al que cuidar.
Independizarse da miedo, pero lo terrorífico es ver pasar tu juventud sin un hogar propio. Seguir habitando el mismo dormitorio lleno de pósters de adolescente cuando has cumplido con todo lo que se esperaba de ti, y no tener ni siquiera a tu nombre un cáctus al que cuidar.