CAST / GAL

La copa de vino
Talete, 62, Málaga

Paseaba absorto por el ferial cuando una mujer con ojos de mar bravía le ofreció una copa de vino. Dio el primer sorbo y se sintió ligero, como si se disolviera en la brisa marina.
Aquella copa se había tornado un elixir. No era el mismo. Apuró la copa y se desvaneció como el eco de un fandango.
Nadie volvió a verlo. Algunos dijeron que se perdió en la noche, otros que había encontrado su destino.
Los viejos del lugar cuentan que, cada año, una silueta deambula por la Feria con una copa de vino en la mano.
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