CAST / GAL

Esa brizna que rompe hormigón
Osgonso, 35, Vigo (Pontevedra)

Colgó el teléfono y colgó el traje. Rescató del coletero sus mechones; del polvo, su maleta. Apretó el volante y puso en los retrovisores el cemento. Cantó a pleno pulmón sin esquivar las rimas fáciles. Descubrió el bosque tras años de estepa. Alcanzó los rostros sorprendidos, los besos sin pantallas de por medio. Pidió ayudar con la floristería. Ayudó y ayudó hasta encabezarla.
Ante su mostrador, se detiene hoy alguien de cemento, traje, cejas alzadas sobre ojeras negras:
—¿Vives aquí? Se te ve cambiada.
Ella, verde, mandil, arruguitas en torno a ojos que resplandecen:
—Es que ahora soy yo.
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