Cambios
Eduardo, 65, Paterna - Valencia
Todo comenzó un día aburrido. No pasaba nada. Estaba jubilado desde hacía algún tiempo y mi distracción era fijarme en lo que sucedía cada día.
Me gustaba observar cómo la tarde se apagaba poco a poco, las hojas anunciaban el otoño y algún contratiempo rompía la rutina. Pero aquel día ya eran las siete de la tarde y no había sucedido nada.
Aburrido, saqué el teléfono y me hice un selfi. Al ver la fotografía, tardé unos segundos en reconocer al anciano que me miraba desde la pantalla.
El mundo no había cambiado aquel día. Yo sí llevaba años haciéndolo.
Me gustaba observar cómo la tarde se apagaba poco a poco, las hojas anunciaban el otoño y algún contratiempo rompía la rutina. Pero aquel día ya eran las siete de la tarde y no había sucedido nada.
Aburrido, saqué el teléfono y me hice un selfi. Al ver la fotografía, tardé unos segundos en reconocer al anciano que me miraba desde la pantalla.
El mundo no había cambiado aquel día. Yo sí llevaba años haciéndolo.