Deparar
Estela Lanchi, 18, Pamplona
El cielo comenzaba a cambiar de color. Las farolas se difuminaban en mi visión, y la luz del sol se desvanecía, al igual que mi esperanza. Fue en el Parque del Orfeón donde menos acompañada me sentí. Se supone que seríamos una melodía coral. Pero ya estoy harta de esperar a algo que se me escapa de las manos. Entendí al fin que el deparar de la piedra que tire al mar, no depende de mí, sino de un plan.