28 de Abril
Miku, 25, Santiago de Compostela
Ella, tan sola; él, tan distraído.
Dos desconocidos que el apagón unió.
Los palcos de las calles se llenaron: había risas, júbilo y amor.
Él sacó la radio, ella sonrió,
y se preguntaron entre balcones de qué facultad son.
No había luz, ni wifi, ni tele,
pero su conexión era muy potente.
Hablaron durante horas, rieron de más,
y sus amigos los animaban a ser algo más.
Desde entonces, el amor flota entre balcones:
aquellos chiquillos que hoy se dedican canciones
serían desconocidos si aquel 28 de abril
no hubieran abierto sus corazones.
Dos desconocidos que el apagón unió.
Los palcos de las calles se llenaron: había risas, júbilo y amor.
Él sacó la radio, ella sonrió,
y se preguntaron entre balcones de qué facultad son.
No había luz, ni wifi, ni tele,
pero su conexión era muy potente.
Hablaron durante horas, rieron de más,
y sus amigos los animaban a ser algo más.
Desde entonces, el amor flota entre balcones:
aquellos chiquillos que hoy se dedican canciones
serían desconocidos si aquel 28 de abril
no hubieran abierto sus corazones.