Destino y despedida
Sonia, 48, Láncara
Maldito tiempo, se escapa entre los dedos como arena del desierto, en eso pensaba Anna cuando vio que la enfermedad de su madre iba cada día apagando la luz de su pilar fundamental, su áncora, su todo. Recordaba sus palabras, sus consejos y le parecía una broma del destino tener que despedirse, no volver a verla, a hablar y porque no, también discutir, en aquellos momentos era como si no pudiese ni pensar con claridad y se castigaba pensando que tenía que decirle tantas cosas pero las palabras no salían de su boca.