LA MALDITA DANA
CARLOS, 80, Valladolid
Cada día recorría los trescientos metros que me separaban del bar de Luis, donde, cuatro amigos jugábamos al mus. Casi siempre José y yo ganábamos el completo: café, copa y puro. Hoy puedo decir que teníamos señas falsas. Pero la maldita dana, ha taponado mi calle con los escombros de la casa de José, donde murieron él y su esposa. Por lo que ya ni mus, ni bar, ni calle.