CAST / GAL

Las dificultades de cambiar el mundo
MAFALDA, 51, TALAVERA DE LA REINA

Siendo niño, recuerdo todas aquellas veces que parabas el coche para recoger a perros famélicos, o gatos medio congelados. Y también cómo intentabas consolarme después, cuando regresábamos de llevarlos a la protectora, hablándome con esa lógica aplastante de los adultos.
Yo ahora no recojo animales, sino hombres asustados y mujeres abrazadas a niños hambrientos. Cuando regreso en el barco, revivo aquella satisfacción heredada, la de los héroes silenciosos, pero al tocar puerto y verlos descender, cabizbajos, todo cambia. Y vuelve a mí aquel sentimiento de rabia contenida.
Y, para consolarme, intento hablarme con esa lógica aplastante de los adultos.
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