Fermentación
Ro, 59, Salamanca
En el frigorífico tengo un tarro de masa madre que llevo un tiempo alimentando. Harina, agua y paciencia. Nada más. A veces lo observo burbujear y comprendo que los cambios importantes se parecen poco a los fuegos artificiales. Casi siempre ocurren despacio, mientras nadie mira. Como el pan. Como los hijos. Como uno mismo.