La redención
Fico, 56, Arroyo De La Encomienda
Tomás se zafó de su madre, atraído por esos caramelos que le gustaban en aquel supermercado. Uno cayó y Tomás se metió debajo de la estantería para cogerlo, sin darse cuenta de que un cable enrollaba su cuello. Su madre lo buscó y no lo vio. Pánico, angustia…. “¡Tiene cuatro años!” pensó. El pequeño intentó salir, pero el cable empezó a atenazarle. Un reponedor vio moverse la estantería. Liberó a Tomás segundos antes del desastre y lloró. Ese mismo día, dos años antes, no pudo rescatar a aquella chica desconocida de aquel accidente que había presenciado. El destino lo redimió.