UN NUEVO COMIENZO
Mireia, 23, Almeria
Cuánto me echaba de menos. Después de tanto tiempo viendo la cara de esa vieja decrépita en el espejo, no pude evitar sonreír al pasar mis dedos por mi suave piel, limpia como un lienzo en blanco, en comparación con el desgastado cuadro que dibujaban las arrugas de la edad. Mi cuerpo se veía fuerte de nuevo, con toda la vitalidad que ya había dado por perdida. Miro una última vez a la habitación en la que tantos meses he pasado encerrada y salgo de ella, dejando atrás ese anciano cuerpo que ha sido mi prisión los últimos años.