CAST / GAL

DESTINO: LA ETERNIDAD
ÁNGELES, 61, A rúa de Valdeorras

Cefe, el del gesto sereno y la mochila de cuero ajada, cruzó la raya sin aspavientos. Maestro en la socarronería, conocía la psicología del gallego rural como quien huele la lluvia antes de que caiga. Se fue con calma, como quien sabe que el viaje no acaba, solo cambia de forma. Antes de irse, dejó un guiño en un vientre: un toque leve, casi imperceptible, pero eterno. De ese gesto nació Eva, hija de Simón y Antia, con los ojos inquietos y la risa ladeada. Dicen que a veces, cuando ríe, se escucha a Cefe reír también, desde lejos.
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