CAST / GAL

El beso que cambió nuestro destino.
Nuria, 51, Salamanca

"Se acercaron atraídos por algo más que un adiós. Se abrazaron, primero con cuidado, casi con miedo de romperse. Enseguida ese abrazo se volvió profundo, lleno de necesidad, de entrega silenciosa. Él la sostuvo con fuerza, con ternura. Ella se dejó envolver, cerrando los ojos, buscando ese refugio cálido una última vez. Entonces, él se separó apenas unos centímetros y la besó sin decir nada. Pero en medio de ese beso ella se bloqueó, como si una barrera invisible la atravesara por dentro. No fue un rechazo. Fue una confusión. Fue miedo. Fue un nudo emocional que no supo desatar."
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