NÚMERO 30
MENTANEGRA, 68, TABANERA DEL MONTE/SEGOVIA
Cuando le oí decir que él no había pedido nacer y que no había sido feliz ni un solo día de su existencia, supe que su vida corría peligro, entendí que no se quería y no era capaz de querer a nadie. Todo era un sinsentido. En la frente llevaba marcado su destino dibujado con el número 30, los años que había decidido vivir.