CAST / GAL

Sin aplausos
Álvaro, 24, Valladolid

Cada noche, volvía a casa con el cuerpo dolorido y los sueños temblando. Estudiaba con el uniforme aún puesto, temiendo quedarse dormido sobre los apuntes. Mientras otros avanzaban, él resistía.

A veces, el futuro parecía una broma cruel.

Pero no paró. Ni cuando el cuerpo flaqueaba, ni cuando el alma dudaba.

Años después, despertó sin alarma, en la casa que una vez recortó de una revista, trabajando en lo que antes solo soñaba.

El destino no llegó.
Lo empujó.
Y cuando al fin cedió, se dio cuenta: la vida no lo había elegido, él la había conquistado.
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