El destino como impulso plenamente incognoscible
Lucía, 17, Ayamonte, Huelva
Siempre parece esa fuerza que mueve todo, aunque en ocasiones en contra de nuestro humilde deseo. Entonces, cuando algo no termina como queremos, surgen la decepción y la desesperación. En contraparte, yo propongo un cambio de perspectiva: las cosas no te suceden a tí, sino que suceden para tí: y todas y cada una de ellas van orientadas a tu debido crecimiento personal y espiritual, a tu destino. Que pase lo que tenga que pasar, ya está escrito y determinado.