La Feria
Martín, 24, Lousame
La feria devora pueblos. Siempre ha sido así, y siempre así será. Cuando llega a un nuevo destino los niños ríen, los adolescentes gozan y los adultos, cansados de sus frías fábricas, celebran. La feria es la energía del cambio, la gota de melaza en el café. La feria gusta y alimenta a quienes buscan distraerse de la putrefacción del día a día. La feria, a su vez, se alimenta de la tristeza. La ciudad gris es lo que hace que la feria brille. Pero cuando la feria se va, el gris es más negro y el frío más gélido.