La Bolsa
La Campos, 62, Valladolid
Y tenía que ser yo, lo que siempre había deseado, lo que mis piernas me llevarían a encontrar, lo que tanto ansiaba, mi gran oído de tísica dicen, escuchó su gritito de ayuda y allí estaba en una bolsa abandonada entre dos contenedores, me atreví a abrirla y sorpresa. A partir de aquel feliz día en el que el destino me llevó a pasar por allí. El hallazgo hizo que no volviera a caminar sola, ahora vamos juntas cada día, mi preciosa cachorrilla, la más fiel compañera. Tengo guardada esa bolsa como testigo, gastada… pero aún se lee… GADIS.