Era lluvia…
Narad, 53, Valencia
Entre grises y blancos minúscula me movía, entremezclándome con hombros y codos sin perfiles, fusionando mis ojos transparentes con las rodillas de hermanos y hermanas, que tropezaban con el viento y lloraban trozos de nube, alucinadas cuando un impulso eléctrico trufaba el algodón donde todas, apretadas, convivíamos. Un día Dios tosió, la luz de sus pulmones brotó a borbotones, cegadora; temblé y mi viaje comenzó; entre trompicones me fui perdiendo, a trozos, primero fue mi sonrisa, crecí; luego cayó mi cuerpo, sembré. En el último impacto lo que quedaba de mí estalló. Padre, océano, me abrazas, te abrazo, nos abrazamos.