Kintsugi personal
Vanne Mayorca, 41, Sanxenxo
Volvió a caminar mientras soñaba que nadaba y, cuando se vio dando pasos, imaginó que volaba. Vivió una metamorfosis de colores brillantes. Una a una sus fracturas la ayudaron a cruzar el umbral. Ese accidentado momento de su vida creó una alquimia, transmutando con encantamiento, ella volvió a renacer. Su latido, cada vez más fuerte y lleno de energía, dio la mano a su presencia para ser un nuevo ser. Con determinación, no regresó al camino perdido, encontró magia y en el secreto del cambio se quedó.