CAST / GAL

LA CUEVA MAGICA
Paula, 68, Madrid

Y llegó el verano.
Y Julia llegó al pueblo.
Aunque revolucionaba todas sus rutinas, era la alegría de sus abuelos.
Antonio le había preparado una gran sorpresa. Ante la desvencijada puerta de madera, cogida de la mano del abuelo, descendieron por la empinada escalera. Abajo, a la luz de una pequeña lámpara, la niña abrió asombrada sus enormes ojos. De repente, vio como unos duendecillos se escondían detrás de una gran cuba. Por fin estaba en la cueva mágica donde las uvas se convertían en vino. Veinte años más tarde Julia era una de las mejores enólogas del país.
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