Un corazón grabado en un árbol
José Luis, 76, Torrelavega - Cantabria
Nos habíamos jurado amor eterno, pero las circustancias de la vida nos separaron.
Pasaron los años, y un día en el parque, la vi; estaba sentada en un banco, mirando hacia el árbol donde un día grabé un corazón con nuestros nombres.
Ella, aunque ya tenía el pelo blanco, no había perdido su belleza. Nos abrazamos y, emocionados, nos besamos.
Un año después, no podemos evitar mirarnos a los ojos cuando paseamos por aquel parque cogidos de la mano y, al contemplar el corazón tallado en aquel árbol.
El destino, a veces, nos permite tener una segunda oportunidad.
Pasaron los años, y un día en el parque, la vi; estaba sentada en un banco, mirando hacia el árbol donde un día grabé un corazón con nuestros nombres.
Ella, aunque ya tenía el pelo blanco, no había perdido su belleza. Nos abrazamos y, emocionados, nos besamos.
Un año después, no podemos evitar mirarnos a los ojos cuando paseamos por aquel parque cogidos de la mano y, al contemplar el corazón tallado en aquel árbol.
El destino, a veces, nos permite tener una segunda oportunidad.