CAST / GAL

Valentía
Antía, 31, Vigo

Miro a los ojos grises de mi abuela.
Mis manos rojas me pesan, mis ojos húmedos tiemblan.
El dolor en mi vientre se me enreda como una zarza, me desgarra desde dentro con sus bordes afilados. Ella me acuna y me limpia y me protege y me guía.
Años después me acerco a su cama. Noto que se le escapa la vida.
Con una sonrisa, me susurra:
—Dicen que nos salen canas porque los pelos se asustan de la vejez.
Su aliento me cosquillea en los oídos.
—Son cada cambio que superamos con valentía.
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