CAST / GAL

HASTA EL FIN DEL MUNDO
Ana María Abad, 58, Tres Cantos (Madrid)

Desempolvamos los viejos atlas para localizar los lugares más remotos e inaccesibles. Yo votaba por Kopasker, el abuelo prefería Oamaru. Al final se impuso papá: sería Lapataia. Todos nos aplicamos a un frenético zafarrancho de equipajes y pasaportes, y al caer la noche nos embutimos en el monovolumen, rumbo al aeropuerto. Tras un complicado periplo de aviones, barcos, trenes y tartanas, y hasta una recua de burros, llegamos a destino, exhaustos pero felices, plenamente convencidos de haber dado esquinazo al enemigo... que nos esperaba a la puerta de nuestra nueva casa para darnos la bienvenida, guadaña en mano.
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