CAST / GAL

La llamada
Lor, 45, Ourense

El teléfono sonó a las 3:33.
—Es ahora o nunca —susurró una voz extraña, apagada, como si viajara a través de kilómetros de niebla.
Colgué. Seguro que era una broma… pero la frase quedó rebotando en mi cabeza, pesada, insistente.
A las 3:34, el suelo vibró. Luego, un crujido, humo negro, cristales lloviendo. El edificio entero se desplomó. Más tarde dijeron que no hubo supervivientes en mi planta.
Desde entonces, cada noche espero la llamada. Y cada noche respondo sin dudar. El destino no suele avisar… pero cuando lo hace, solo te da una oportunidad.
Compartir: