CAST / GAL

Un juego en los muros
Alysan, 53, Cabrerizos

El destino quiso que se encontraran en un cruce polvoriento, cuando ninguno buscaba nada. El niño israelita llevaba una cuerda enredada; el palestino, una moneda oxidada. Por azar —o quizás no— los unieron en un juego que terminó pareciendo truco. Desde entonces inventaron ilusiones, aprendiendo a distraer la pena con risas. Sus manos pequeñas nunca borraron muros, pero lograron, al menos por momentos, que la gente creyera en lo imposible. Y fue entonces que entendieron: el destino no siempre es guerra o frontera; a veces, es simplemente encontrarse para cambiar juntos una mirada
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