Confieso que vivo
Kora Mayer, 20, A Coruña
A veces le queman, otras le causan unos enormes placeres. Ella, nadie conociéndola pero todos involucrados en situación, no sabía otra cosa que causar sentimiento y pensamiento a todas las formas que pare. Ella creía, necesariamente, que existía él. Y como si de una relación humana se tratara, viajan de la mano afectándome a mi. Humana, real, sensible, inteligente. Porque la vida, y el destino, ella, y él, afectan a la humana sin que ella posea ninguna voluntad ante ellos. Confieso que vivo, siento la más pura melancolía y pienso la más real y leal existencia, siempre dándome la mano.