CAST / GAL

Obsesión por el destino
Onisa, 46, San Sadurniño

Celerino vivió tan obsesionado con conocer su destino, tan pendiente de los dictados del horóscopo, de las predicciones que le hacía aquella dudosa vidente, de esperar el momento perfecto para hacer cualquier cosa… que cuando aquella fría noche de invierno, enfunda en su capa negra, la muerte lo vino a buscar, se percató de que a pesar de sus noventa años, apenas había vivido.
Compartir: