EL LAGO
Manuela, 69, Veguellina de Órbigo
No te muevas de la orilla, ¿vale? Voy a extender las toallas.
Solo estuvo de espaldas a ella un segundo, pero cuando se volvió, él ya la tenía en sus brazos chapoteando sin control, a varios metros del margen.
Nadó hasta ella y logró llevarla a tierra. Le practicó la maniobra de salvamento que había visto en la tele. Pensó que la había perdido, al fin tosió abriendo los ojos y la miró asustada.
Entonces se percató de que la había salvado sin saber nadar.
Solo estuvo de espaldas a ella un segundo, pero cuando se volvió, él ya la tenía en sus brazos chapoteando sin control, a varios metros del margen.
Nadó hasta ella y logró llevarla a tierra. Le practicó la maniobra de salvamento que había visto en la tele. Pensó que la había perdido, al fin tosió abriendo los ojos y la miró asustada.
Entonces se percató de que la había salvado sin saber nadar.