CAST / GAL

Un día cualquiera
Mariola B., 56, A Coruña

El mismo día en el que iba a morir Lucrecia Ana todavía esperaba un buen golpe del destino. El otoño había renovado ya sus hojas antaño verdes y hermosas y las últimas florecillas silvestres habían desaparecido de sus campos. Se levantó como cualquier otro día, nada hacía presagiar que el destino ya había llegado. El desayuno fue completo y abundante, como siempre. Al terminar recogió las libretas esparcidas por la mesa y salió corriendo para coger el autobús, como solía hacer. La suerte estaba echada. Quizás hoy perdiera el autobús, o quizás nunca más tendría que preocuparse por no perderlo…
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