Rosalía
Faty, 42, Milladoiro, Ames
Cinco de la mañana. Reclamas mi atención. Te acerco a mi y pongo mi pecho a tu alcance. Acomodas tu cabeza sobre él, no quieres alimentarte, solo sentirme cerca, volver a ser una. Tus piernas reposan sobre mi barriga mientras tus pequeñas manos agarran con firmeza mi seno derecho. Te observo bajo la tenue luz de la lámpara y tu boca esboza una sonrisa. Cierras de nuevo tus ojos, tu respiración se vuelve más relajada y yo, como tu protectora del sueño, sigo mirándote.
Sin percatarme de que mi destino apareció el día en que tú naciste.
Sin percatarme de que mi destino apareció el día en que tú naciste.