NOSTALGIA
JESUS, 81, Madrid
Hay vivencias que no dejan huella; otras no pueden olvidarse nunca e incluso marcan el curso de las venideras.
Así fue como se manifestó aquel encuentro fortuito con Margarita. Ella, asentada toda su vida en aquel mísero pueblo, y él, ese hombre desconocido que había llegado inesperadamente.
Ya no se acordaba de ella, pero Margarita no había podido olvidarle.
—¿Te acuerdas de mí? —Fue su pregunta al encontrarle.
—¡Claro que sí! —mintió.
Ella no pudo reprimir su emoción y le abrazó. Un abrazo cálido mientras una lágrima de nostalgia resbalaba por su mejilla. Nada había cambiado. Aún le amaba.
Así fue como se manifestó aquel encuentro fortuito con Margarita. Ella, asentada toda su vida en aquel mísero pueblo, y él, ese hombre desconocido que había llegado inesperadamente.
Ya no se acordaba de ella, pero Margarita no había podido olvidarle.
—¿Te acuerdas de mí? —Fue su pregunta al encontrarle.
—¡Claro que sí! —mintió.
Ella no pudo reprimir su emoción y le abrazó. Un abrazo cálido mientras una lágrima de nostalgia resbalaba por su mejilla. Nada había cambiado. Aún le amaba.