CAST / GAL

Secuencias
Hugo, 65, Palencia

Se vio un relámpago a lo lejos, después muchos, muy cerca. Cayó un rayo en el pino solitario del caserío y le destrozó la copa. El conejito gris, que se refugiaba en la base del tronco, sintió mucho miedo. Cayó otro rayo en el pino solitario, alcanzando hasta la mitad del tronco, dejando al conejito paralizado por el pánico, sin fuerzas para moverse. El siguiente rayo que alcanzó al pino solitario, llegó hasta sus raíces, llevándose por delante al animalito. No tuvo la culpa el conejito. Se la echaron.
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