EL CAMBIO
Mamuchi, 47, Lugo
El gran cambio de mi vida llegó a los doce años. No fue pasar de niña a mujer, sino de chabola a piso. Aquel día, el agua del río se convirtió en agua corriente y la luz del sol dio paso a la que se encendía con un interruptor. Lo que para muchos era cotidiano, para mí era extraordinario. Aquel techo cambió mucho más que mi hogar: abrió mi futuro. Comprendí que la vulnerabilidad no tenía por qué convertirse en un destino. A veces, un solo cambio basta para transformar una vida... y, con ella, la de toda una comunidad.