CAST / GAL

Destino o Casualidad
Eirlen, 39, Zamora

Dicen que dos personas están conectadas por un hilo rojo que entrelaza sus manos, pero el mío se cortó. Cuando mi amor voló, me dijeron que fue un infarto, aunque en verdad tenía un corazón tan grande que le no cabía en su pecho. Ahora mis manos arrugadas se pasean entre viejas fotos y cartas guardadas en una caja de latón. El último día cerré los ojos con una sonrisa. Al otro lado estaba él:
- “Tardaste”- me dijo.
- “Me hiciste esperar toda una vida” - respondí.
El destino nos hace esperar, pero al final, todo tiene su lugar.
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