La cuchara
Sandra, 29, A Coruña
Lo posible tiene la textura fantasmal de un sueño lúcido y lo imposible, la solidez cruel del arrepentimiento. Yo tengo la costumbre de soñetear con lo de ser o no ser, esto y lo otro. Algo así como lo que podría sentir una cuchara suspendida sobre el plato de sopa: la posibilidad de entrar en el caldo o la de volver al mantel. Vivimos como si cada gesto bifurcara el universo. Lo que parece indecisión es, en realidad, el espacio más fértil. El destino no está escrito. Mientras la cuchara siga suspendida, todo conservará siempre, el fulgor de la posibilidad.