Donde eliges florecer
Cristina, 29, Santa Cruz de Tenerife
Durante años, pensaba que el éxito era una maleta ligera, vuelos de madrugada y el bullicio de ciudades en las que nunca eché raíces. Hoy he pasado la tarde plantando semillas de hierbas aromáticas en mi terraza. Mañana traerán la mesa grande del comedor para invitar a cenar a mi familia cada fin de semana. Miro mis manos manchadas de tierra y sonrío al entender en qué consiste el verdadero cambio. Madurar no significa rendirse a la rutina, sino aprender a disfrutar de este viaje que es la vida sin necesidad de moverse del sitio donde eliges florecer.