Nada
Berta, 59, Aguilar de Campo
¡Nunca vas a llegar a nada!
Seguramente sean las palabras que más me han repetido a lo largo de mi vida y que crearon confusión e incertidumbre en mis decisiones vitales.
De niño, inocente, me encogía de hombros y me dejaba llevar. Al madurar, me fui convenciendo de que podría ser así e hice todo lo posible para que se hicieran realidad.
Finalmente, y a pesar de los augurios y de los esfuerzos, aquí estoy, perdido en medio de la nada, sin saber cómo he llegado y preguntándome si es posible hacer algo para burlar el destino.
Seguramente sean las palabras que más me han repetido a lo largo de mi vida y que crearon confusión e incertidumbre en mis decisiones vitales.
De niño, inocente, me encogía de hombros y me dejaba llevar. Al madurar, me fui convenciendo de que podría ser así e hice todo lo posible para que se hicieran realidad.
Finalmente, y a pesar de los augurios y de los esfuerzos, aquí estoy, perdido en medio de la nada, sin saber cómo he llegado y preguntándome si es posible hacer algo para burlar el destino.