El destino
Mª ESTHER, 55, LAGUNA DE DUERO (VALLADOLID)
El destino se tejía en siluetas y susurros. Sofía siempre contemplaba el horizonte, donde el sol se fundía con el mar. Cada ola traía consigo recuerdos lejanos, mientras un anciano la observaba desde la orilla. "Todo está escrito", murmuró, como si conociera su historia. Intrigada, Sofía decidió seguir sus pasos. Caminó, sin saber que cada decisión la acercaba a un encuentro mágico. En aquel instante, comprendió que el destino no es un camino fijo, sino una danza de elecciones y circunstancias. Sonriendo, dejó que la brisa acariciara su rostro, abrazando lo incierto, lista para lo que el destino tenía reservado.