CAST / GAL

DESTINO
AZOR, 46, Ávila

Esta noche estaba todo decidido. El plan se ejecutaría con precisión. Mi mente aceptaba la propuesta. El suceso era necesario y fatal. La cantidad era suficiente. Las circunstancias estaban controladas, era inevitable. El final iba a ser escogido, la meta estaba cercana. Luces apagadas, acciones determinadas, ojos cerrados, grifo abierto, música a todo volumen.
El oficio de vivir llegaba a su réquiem, la solución era la más adecuada, ya no abría un nuevo mañana. El alivio iba a ser eterno.
El despertador de la vida volvió a sonar, rescate mágico, no era mi destino, ni mi madrugada.
No pasó nada.
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