EL HILO INFINITO
Noelia Mos, 46, Mos
Nunca quiso llegar, se entretuvo todo lo que pudo, allá solo le esperaba el terror, lo sabía, todas las leyendas de su pueblo se lo habían advertido. Pero que más da, tenía que ir, lo manda el hilo infinito, aquella fuerza extraña que la empujaba al centro de aquel abismo, como todas las mujeres de su estirpe lo hicieron antes, como lo haría la hija que estaba en camino.
Respiro profundo, toco la inmensa puerta de piedra, se movió con un rugido, dentro se abrió la obscuridad más profunda que jamás había conocido, sonrío, su futuro aún no estaba escrito.
Respiro profundo, toco la inmensa puerta de piedra, se movió con un rugido, dentro se abrió la obscuridad más profunda que jamás había conocido, sonrío, su futuro aún no estaba escrito.