YO
CATY, 65, SEGOVIA
Todos tenemos un punto de inflexión en nuestras vidas. Puede ser algo grande, como la maternidad, comprar una casa, encontrar trabajo o que te toque la lotería.
El mío fue algo tan sencillo como cambiar de nombre y hacerme la cirugía estética.
Nunca dejé de ser yo misma, pero, eso sí, ahora guapa.
Creo que no fui yo la que cambió sino la sociedad entera. Me miraban como querían que fuera, no como era.
Sigo siendo la misma pero con las orejas pegadas a la cara y llamándome Sofía en lugar de Ezequiela. Buen cambio.
El mío fue algo tan sencillo como cambiar de nombre y hacerme la cirugía estética.
Nunca dejé de ser yo misma, pero, eso sí, ahora guapa.
Creo que no fui yo la que cambió sino la sociedad entera. Me miraban como querían que fuera, no como era.
Sigo siendo la misma pero con las orejas pegadas a la cara y llamándome Sofía en lugar de Ezequiela. Buen cambio.