LA BÚSQUEDA
Juan José, 62, Madrid (28005)
La situación era angustiosa. Solo y perdido, recorría las calles vacías de la ciudad. Nadie a quien pedir ayuda. Necesitaba salir de ese círculo. Trató de empezar de nuevo y volver al origen, pero no podía recordar nada. Ni siquiera oía esa voz que tanto le había acompañado. Sin capacidad para pensar, sabía que su tiempo se acababa y que en cualquier momento tendría que detenerse.
De repente, vio una luz lejana. Al acercarse y comprobar que era una gasolinera, gritó: -“¡Gasolina! ¡Salvado!” Al tiempo, el navegador del coche comenzó a funcionar, indicando: -“¡Ha llegado a su destino!”
De repente, vio una luz lejana. Al acercarse y comprobar que era una gasolinera, gritó: -“¡Gasolina! ¡Salvado!” Al tiempo, el navegador del coche comenzó a funcionar, indicando: -“¡Ha llegado a su destino!”