CAST / GAL

Después
Esther, 49, Truro TR36BE Cornualles Reino Unido

Aprendí a convivir conmigo misma. Sabía de sobra cómo trampearme.
La sangre tiraba y la lealtad acababa convirtiéndose, en la mayoría de los casos, en devoción. Por el trabajo bien hecho, por la búsqueda de un sentido, por la satisfacción personal. Tiempo y esmero. Atención y cuidado. Si no a esto, a aquello; y si no, a lo otro.
Los hijos dolían, fuera como fuese, pero con ellos aprendí la incondicionalidad. De vez en cuando tenía que recordarme que el amor no reclama, aunque las ausencias duelan.
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