CAST / GAL

El metro
Marta, 53, Tudela de Duero

Miré a la niña. Ella me miraba a mi, pero era yo la que me veía a mi misma através de sus ojos negros. No podía respirar, la madre le limpiaba la nariz. Me limpiaba la nariz. Y entonces exclamé:

-¡Mi niña enferma!

Pero fueron los labios de la mujer con mis ojos los que se movieron. Me señaló y dijo:

-Seremos decadencia.

Miré el cristal del vagón cuando la voz deformada dijo:

-Han llegado a su destino.

Mi reflejo era la cara de una mujer sin pelo ni dientes que me miraba con mis ojos negros.
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