La herida
María, 34, Vigo
María, 34, Vigo
Aquellos ojos vidriosos eran la señal preliminar de las malas noticias. Las palabras que empezaba a pronunciar aquella boca que todavía temblaba por la conmoción de los hechos que iba a transmitir sonaban distantes “papá…” no hizo falta más.
En mi interior se abri...
En mi interior se abri...